Bishop Goff's Meditation for the Fourth Week of Easter: Life Wants to Live

Scroll down for Spanish translation of the letter 
 
Jesus said, "I have come that they may have life
and have it abundantly."
John 10:10
 
I spent much of Saturday in the backyard striving to bring order to the unruly tangle of plants that have grown with wild abandon during a mild winter and rain-filled spring. Lily of the Valley, which I'd hoped for years would spread in a raised bed, proliferated far beyond it. Native ground covers mingle and vie for prime locations, including places where no ground cover has gone before. Favorite perennials are thriving, and 
invasive natives, oh those invasive natives, are taking over. I don't know that I'll ever tame the Spiderwort which, even with those purple flowers, has not managed to capture my heart.
 
Life Wants to Live. That's the refrain that sang itself in me all day. Life wants to live.
 
Scientists disagree about the nature of viruses, whether they are alive or non-living. Many today say that they exist in a grey area between.[i] In this time of COVID-19, no matter the status of the virus itself, life wants to live. Abundant life given to us in the life, death and resurrection of Jesus Christ, proliferates with wild abandon in the fertile soil of fear and restlessness and denial. It grows like a beautiful native plant in the fertile soil of change and possibility. Life wants to live and is living itself now in us, in our communities, in our world.
 
As you live this week, keep your eyes and hearts wide open to notice:
 
Life abundant growing untamed and out of control
Life growing in places you've never seen it before
Life and hope and beauty that your parched heart has been longing to experience
 
Loving God, you give me life beyond my wildest imaginings. You pour down blessings like rain on a dry and barren land. Help me to notice the life that is springing up all around me in this season of continued uncertainly. Enable me to feel and embrace the abundant life that you have given me in Christ Jesus. Life wants to live, and I want to live in you. Show me how, more and more, day by day. Amen.
 
Mensaje por el cuarto domingo de pascua
Obispo Goff
 
Jesús nos dijo, yo he venido para que tengan vida,
y para que la tengan en abundancia.
Juan 10:10
 
El sábado pasado, pasé el gran parte del día en el jardín de nuestra casa. Las plantas, la hierba y las malas hierbas habían crecido como un loco durante un invierno cálido y una primavera lluviosa. Pareció a una selva. Las plantas nativas habían tomado el control. No se si podré domar el Spiderwort con sus flores moradas y sus raíces que proliferan por cada rincón del jardín.
 
La vida quiere vivir. Era el canción que se cantó en mi corazón todo el día. La vida quiere vivir.
 
Los científicos no están de acuerdo de la natura de los virus, si viven o no. Muchos hoy en día dicen que los virus existen in una zona gris entre los dos. En esta temporada de COVID-19, no importa el status de los virus. La verdad permanece. La vida quiere vivir. La vida en abundancia, un regalo que hemos recibido de Dios en la vida, el muerte y la resurrección de Jesucristo, aumenta con el abandono salvaje en el suelo fértil del miedo, de la inquietud y de la negación. La vida crece como una planta nativa con flores magnificas en el suelo fértil del cambio y de la posibilidad. La vida quiere vivir. La vida vive en nosotros, en nuestras comunidades, y en el mundo.  
 
El esta semana nueva, te invito a vivir con los ojos y el corazón completamente abiertos para ver 
  • La vida abundante que crece sin domar y sin control.
  • La vida que crece in lugares donde nunca la habías visto.
  • La vida, la esperanza y la belleza que tu corazón seca quiere experimentar.
Dios de amor, me das la vida mas allá que mis deseos. Derramas las bendiciones como la lluvia en un suelo seco. Ayúdame ver la vida que esta surgiendo por todos lados es esta temporada de incertidumbre. Dame poder para sentir y abrazar la vida abundante que me has dado en Jesucristo. La vida quiere vivir, y quiero vivir para siempre en ti, mi Dios. Muéstrame cómo hacerlo más y más, día tras día. Amén.